La Historia

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HISTORIA

Los orígenes de un pueblo que mira al mediterráneo

Finestrat ha acogido numerosas culturas a lo largo de su historia. Su cercanía a la costa y a las vías de comunicación del litoral le ha supuesto ser un polo de atracción para el asentamiento de las distintas civilizaciones del Mediterráneo, así como otras provenientes del centro y el norte del continente europeo.

Todas las civilizaciones antiguas han dejado su huella en este pueblo que crece mirando al mar. Por ello, a cada paso, en cada rincón, en cada calle y en cada casa se puede observar la herencia de sus antepasados.

Un municipio con 20.000 años de Historia

Los primeros indicios de asentamientos humanos en lo que hoy conocemos como Finestrat pueden llegar a tener unos 20.000 años. Se trataba de grupos de cazadores del Paleolítico Superior que habitaron las cuevas y abrigos de la Sierra Cortina, cerca del lugar conocido como Racó de les Bastides. Aunque no se ha podido constatar, se piensa que también pudo haber asentamientos de este tipo en las cuevas y abrigos del Puig Campana.

De lo que sí se tiene constancia es de asentamientos de la Edad de Bronce en las laderas meridionales del Puig Campana y en otras colinas cercanas.  Sin duda,  Finestrat era el lugar ideal para la ubicación de poblados, ya que sus cerros aportaban una gran visibilidad de los alrededores.

Íberos y Romanos, dos culturas que dejaron huella en Finestrat

En Finestrat se han localizado restos de la cultura íbera en el recinto del Castell, en el Tossal de les Bastides y en el Tossal de La Cala. Los yacimientos más antiguos, en torno al siglo IV a.C., se encuentran en tierras del interior, mientras que el del Tossal de La Cala data de los siglos II y I a.C. En este lugar todavía se pueden observar restos de casas del poblado, excavadas hace décadas.

Junto al poblado ibérico de La Cala se ha encontrado otro, de origen romano, de la época del alto imperio. Aparte de este poblado hoy se conocen tres villas romanas más, cercanas a la localidad de Finestrat, cuyos moradores se dedicaban a la producción de vino, aceite y cereales. Entre los restos de estas villas se han encontrado mosaicos que demuestran la continua actividad artística y cultural que la llegada de los romanos representó para la zona.

Época Medieval

Gracias a los escritos de un viajero árabe de inicios del siglo XIII, se tiene constancia de la existencia de un palacio en Finestrat, que narraba en sus textos. Es la referencia documental más antigua de la denominación actual del pueblo.

Precisamente es la época de la que más noticias tenemos. De hecho, se sabe la ubicación del Castillo nombrado en varios textos del siglo XIII, "Hîns" almohade que fue conquistado por Jaime I, y epicentro de las últimas revueltas de Al-Arrak, por lo que fue ordenado su derribo.

En el año 1280, Pedro III, hijo de Jaime I, otorga Carta Puebla a Finestrat. De 1336 conocemos la existencia de una iglesia situada en el recinto del Castell.  A partir de estas fechas Finestrat y sus moradores son objeto de herencias y permutas de varias familias señoriales de la época. En 1513 pasa a ser posesión de Juan Coloma, conde de Elda, y en 1612, ya como baronía, forma parte de las posesiones de Fernando Pujades y Borja, conde de Anna.

Los siglos XVIII y XIX

El Castell, que fue derribado y unos años más tarde vuelto a levantar, estuvo en pie hasta mediados del siglo XVIII, pues tenemos noticias de un vecino de La Vila que estuvo preso en las mazmorras del Castillo de Finestrat en estas fechas.

En torno a los siglos XVI y XVII se tienen noticias de la existencia de alguna torre en las inmediaciones de La Cala. Estos recintos fortificados se relacionan con los saqueos provocados por piratas que se acercaban a la costa y que son el origen de las fiestas de Moros y Cristianos. Los habitantes de las aldeas cercanas bajaban hacia la costa a defenderla y de ahí que Finestrat reclamara un trozo de línea costera, en compensación a los que ayudaban a protegerla.

En la parte interior del término, la construcción de la iglesia de Sant Bertomeu, la creación del carrer Major y su unión hacia el carrer Hostal representó la primera ampliación del pueblo hacia el oeste, definiendo por tanto en esta fecha dos espacios que sin duda han dejado huella en la fisonomía urbana.

Las calles aledañas al Castell hasta el Carrer Nou, Plaça del Poble, Plaça de la Torreta y Carrer de la Penya, corresponden al primer núcleo de casas ubicadas en la ladera septentrional del cerro donde se ubicaba el Castell y desarrolladas desde la época medieval hasta la época moderna.

Un segundo anillo de expansión urbana corresponde a la zona del Hostal definido por Carrer Major, Carrer Forn Alt, Carrer Carnisseria, Carrer de la Olla y Carrer Sant Bertomeu hasta El Mirador.

El resto del núcleo urbano, hasta el Carrer de  l'Hort y el Carrer Puig Campana, debió construirse a partir del siglo XVIII-XIX, como demuestra el hecho de que la calle paralela al Carrer Major se denomina Carrer Darrere Cases, y que el Carrer de l'Hort fuera el camino que llevaba hacia la huerta. La última expansión urbana, ya en pleno siglo XX en la zona septentrional del casco urbano, ha configurado el pueblo actual.

Hacia 1797 el municipio fue visitado por Don Antonio Josef Cavanilles que, en su obra "Observaciones sobre la Historia Natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia", destaca la manufactura del esparto de una población de 476 almas.

Posteriormente, ya en el siglo XIX y principios del XX, fue importante la industria del yeso. No hay que olvidar que el pueblo se asienta sobre un cerro yesífero y en su ladera todavía se encuentran restos de hornos dedicados a esta industria.

Monumentos importantes

El Castell de Finestrat

En la zona más alta del pueblo se encuentra el recinto denominado Castell, fortificado de época almohade que aparece en numerosos documentos fechados en el siglo XIII, y conquistado por Jaime I. En la actualidad no se pueden observar construcciones que puedan relacionarse con el castillo islámico pues ha sufrido varias transformaciones a lo largo de los siglos. No obstante, los restos del castillo se mantienen en el subsuelo y lo que se ha preservado es la visibilidad del enclave defensivo: un mirador desde donde se puede observar la línea de la costa hasta la ciudad de Alicante.

La Iglesia de Sant Bertomeu

Construida extramuros según reza su orden de fábrica, la iglesia parroquial de Finestrat se consagró el 24 de agosto de 1751 en honor de Sant Bertomeu, patrón de la localidad. Su construcción debió comenzar a mediados del siglo XVII, a tenor de las cerámicas recuperadas en la cripta de la iglesia, fechables en torno a esta centuria. De estilo barroco, su fachada es lisa y austera, influida por los primeros compases de un todavía incipiente neoclasicismo.

La Ermita del Crist del Remei

Esta ermita se encuentra en el mismo recinto que el Castell, donde los textos hablan de la existencia de una pequeña iglesia erigida tras la conquista por las tropas cristianas. En su origen fue una modesta capilla que constituía la última estación de un Vía Crucis, donde se custodiaba una imagen del Cristo Crucificado que se trasladó desde la iglesia. En 1925 se construyó esta pequeña ermita con ciertos destellos modernistas en su fachada y en la sencillez de su alzado.

La Torre

Declarada Bien de Interés Cultural, se encuentra en una zona cercana al núcleo urbano. Un recinto fortificado de época almohade fechado hacia el siglo XII. Debió alcanzar una altura considerable, en torno a los 10 metros, y posiblemente tuvo una importancia vital en la defensa de sus habitantes.

La Font del Molí

Entre las numerosas fuentes del término de Finestrat la Font del Molí es, sin duda, la más importante. Las primeras ordenanzas que se conocen para la regulación de sus aguas datan de 1851, aunque hoy en día se rige por las ordenanzas establecidas en 1926. La Font del Molí tiene 15 caños, siendo el central mayor que el resto, y proporciona un  caudal de 20 litros por segundo, según la media establecida en los últimos años. Su construcción incluye un acueducto subterráneo que parte desde el manantial donde fluyen las aguas en dirección lateral al Barranc del puerto o Barranquet del Molí, y otro acueducto subterráneo que, partiendo del mismo barranco, termina en la parte lateral izquierda, donde se encuentra una galería subterránea de 300 metros. De época islámica todavía se conservan dos tramos del acueducto que alimentaba los molinos que se pueden observar en sus inmediaciones.

Historia

  • Font del Molí
    Font del Molí
  • Ermita
    Ermita
  • Iglesia
    Iglesia
2011 Ayuntamiento de Finestrat.